jueves, 28 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
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El título de este post lo resume todo. El cambio de género como técnica para crear un nuevo personaje me parece tan poco meritorio como el argumento de los clones. Este fenómeno se explica por supuesto no sólo debido a la flojera de los creativos, sino a cuestiones de marketing principalmente (aunque ambos están intimamente ligados). Tomémos como ejemplo a She-Hulk.
La prima de David Banner fue creada a principios de los 1980’s con el sólo propósito de resgistrar la marca. Por aquel entonces la serie de televisión de Hulk con Lou Ferrigno y Bill Bixby era muy popular por lo que Marvel consideró era pertinente asegurarse que nadie pudiese profitar de una versión femenina del gigante de jade. Aquí volvemos al punto de la flojera ya que con un “simple” cambio de sexo podemos colgarnos de la fama y popularidad de un personaje conservando todas sus características. Esto también es aplicable por supuesto a las versiones juveniles e infantiles como Superboy, Speedy, Kid Flash (o Flashito) y todos esos insufribles “babies”: Muppet Babies, Flintstones Babies, X-Babies, etc.
